La estación de Cercanías se llama **Ciempozuelos** porque sirve al municipio de Ciempozuelos, al sur de Madrid, en el actual corredor de la C-3. No es un nombre creado por el ferrocarril moderno: el tren heredó un topónimo local ya asentado.
El origen último es descriptivo. Toponomasticon Hispaniae analiza Ciempozuelos como un compuesto claro de **cien** y **pozuelos**. En este tipo de toponimia castellana, cien no debe entenderse como una cifra exacta de cien unidades, sino como 'muchos' o 'gran número'. Pozuelos es el diminutivo de pozo, de modo que el sentido es 'muchos pequeños pozos' o pequeños puntos de agua.
La historia municipal aporta el paisaje concreto que hay detrás de esa forma. Relaciona el nombre con el paraje de Buzanca, a unos dos kilómetros del núcleo urbano, donde comenzaba un canal que llevaba el agua de un manantial hasta la fuente de la plaza del pueblo. Como el caudal no era suficiente, se excavaron numerosos pozos para reforzar el abastecimiento, y esos pozos acabaron identificando a la localidad.
El nombre es antiguo. Toponomasticon Hispaniae documenta una forma de 1471, **Çientpoçuelos**, seguida por menciones modernas ya muy próximas a la grafía actual. La misma fuente señala además que el topónimo encaja con la posición del municipio en la vega del Jarama, un entorno donde el agua, los manantiales, el riego y los pozos fueron esenciales para el poblamiento y la agricultura.
En cuanto a la estación, la denominación es directa: Adif y el Consorcio Regional de Transportes identifican la parada como Ciempozuelos, con servicio de la línea C-3 y acceso en el propio municipio. Una cronología histórica del transporte madrileño incluye Ciempozuelos entre las estaciones del ferrocarril Madrid-Aranjuez de 1851, por lo que el nombre ferroviario parece haber seguido al nombre de la villa desde los primeros tiempos de la línea. No se ha localizado el acto administrativo concreto de asignación del nombre de la estación, pero la etimología del topónimo de base está bien establecida.