La estación de El Pozo debe su nombre al barrio de El Pozo del Tío Raimundo, abreviado habitualmente como El Pozo. La Comunidad de Madrid describe la estación como servicio para Palomeras Bajas y El Pozo del Tío Raimundo, con el acceso peatonal principal situado en el borde correspondiente al Pozo. La palabra pozo conserva aquí su sentido literal: un punto de agua asociado a un hombre recordado como el tío Raimundo.
La capa más antigua del nombre no es una advocación oficial ni una calle planificada, sino una referencia rural. La investigación local cita una mención catastral del siglo XIX a Pozo de Raymundo o Pozo de Raimundo cerca del Camino de los Yeseros y el Camino del Hormiguero, mientras que una tradición oral posterior explica que uno de los primeros pobladores llamado Raimundo levantó una vivienda con un pozo anexo. Ambas versiones apuntan al mismo núcleo toponímico, pero no son exactamente lo mismo: una habla de un nombre ya documentado en el catastro y la otra de cómo lo conservó la memoria vecinal.
El barrio moderno se formó en el borde del antiguo término de Vallecas. Los estudios académicos describen El Pozo del Tío Raimundo como una parcelación marginal formada sobre todo entre 1940 y 1956, tras ventas de suelo en la zona desde 1925. Familias migrantes procedentes de la España rural compraron u ocuparon pequeñas parcelas en un suelo que no estaba legalmente preparado para vivienda y levantaron chabolas, que con el tiempo fueron transformando en casas más sólidas. Para agosto de 1956, la investigación publicada habla de unas 1.714 chabolas y unos 7.600 habitantes, lo que convirtió al Pozo en uno de los ejemplos más llamativos del chabolismo madrileño de posguerra.
El nombre arrastra también una historia social muy fuerte. En 1955 se instaló en el barrio el jesuita José María de Llanos Pastor; el catálogo municipal de monumentos de Madrid lo recuerda como el “Cura Rojo” por su posterior militancia en Comisiones Obreras y en el Partido Comunista de España, y como una figura principal en la regeneración del barrio. La remodelación del Pozo no fue solo una actuación administrativa: estuvo ligada a la organización vecinal, a la reivindicación de servicios y a una larga lucha por sustituir la infravivienda por calles, escuelas, equipamientos y viviendas dignas.
La estación ferroviaria es un capítulo tardío de esa historia. Entró en servicio en octubre de 1996, entre Entrevías y Vallecas en la vía Atocha-Guadalajara, y la prensa de la época señaló que permitía llegar a Atocha en unos diez minutos. No se ha encontrado ningún nombre oficial anterior para la estación; el nombre actual parece asignado desde su apertura. Por tanto, la etimología es segura para la estación, aunque el origen exacto del “Tío Raimundo” decimonónico debe tratarse como probable hasta revisar directamente la documentación catastral original.