El apeadero se entiende mejor como una estación llamada por un lugar próximo, no por una persona ni por un acontecimiento. La documentación ferroviaria actual lo identifica como Las Zorreras-Navalquejigo, situando la parada en el entorno de Navalquejigo, dentro de El Escorial, y conservando el topónimo local Las Zorreras.
Detrás de ese nombre hay una palabra española transparente. Una zorrera es una madriguera de zorros, formada sobre zorro o zorra. Por eso, Las Zorreras probablemente significó un lugar de madrigueras de zorros o un terreno asociado a estos animales en el borde rural y arbolado de la Sierra de Guadarrama.
El nombre es anterior al servicio moderno de Cercanías. El plano histórico ferroviario del Consorcio Regional de Transportes de Madrid recoge Las Zorreras como apeadero de la línea Madrid-El Escorial abierta en 1861, y la documentación municipal registra un Camino de Las Zorreras o Los Tejones cuyo documento más antiguo localizado data de 1764. El topónimo pertenece, por tanto, al paisaje anterior a la expansión residencial y a la marca actual de Cercanías.
Las Zorreras es también algo más que una etiqueta ferroviaria. Los trabajos arqueológicos describen un yacimiento de la Edad del Hierro extendido por el topónimo conocido como Las Zorreras o Los Cierros de la Asunción, dentro de los términos de Galapagar y El Escorial. La mayor parte de ese espacio fue urbanizada entre las décadas de 1950 y 1970, de modo que el nombre de la estación conserva una denominación rural en un entorno muy transformado.
La cautela principal es documental. La derivación de la estación a partir del topónimo local está bien respaldada, y el sentido lingüístico de zorrera es claro. Lo que no queda probado es la afirmación más fuerte de que el nombre documente una abundancia histórica concreta de zorros; es una explicación plausible, pero conviene presentarla como inferencia mientras no aparezca una fuente catastral, archivística o de toponimia local que lo diga expresamente.