La estación de Tirso de Molina recibe su nombre de la plaza situada encima, y la plaza toma el suyo de Tirso de Molina, seudónimo literario de fray Gabriel Téllez. Téllez fue fraile mercedario, predicador, cronista, poeta y dramaturgo del Siglo de Oro español. Por tanto, el nombre conmemora a una persona, pero a través de un lugar madrileño muy concreto: la estación está bajo el espacio público que adoptó su denominación tras la Guerra Civil.
Antes de ese cambio, tanto la estación como la plaza se vinculaban a otro nombre: Progreso. La documentación histórica de Metro de Madrid indica que la estación se inauguró el 26 de diciembre de 1921 como Progreso, siguiendo la denominación que tenía entonces la plaza. La plaza se había formado en el siglo XIX sobre el solar del antiguo convento de Nuestra Señora de la Merced, el convento mercedario cuya memoria resulta clave para entender el nombre posterior de Tirso.
La biografía de Gabriel Téllez está bien documentada en sus líneas generales, aunque algunos detalles de sus primeros años siguen siendo inseguros. PARES lo identifica como Tirso de Molina, nacido en Madrid en 1579 y muerto en Almazán en 1648, y lo describe como escritor, autor dramático y religioso mercedario español. Ingresó en la Orden de la Merced en 1600 y tomó los hábitos en el monasterio de San Antolín de Guadalajara; otras fuentes también lo relacionan con el convento mercedario madrileño, de modo que el nombre de la plaza une al escritor, la orden y el solar del convento desaparecido.
La fama pública de Tirso descansa sobre todo en su teatro. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes lo presenta como uno de los grandes dramaturgos cómicos y serios de la España del siglo XVII y destaca *El burlador de Sevilla* como origen del mito de Don Juan. Para ser precisos, conviene decir que esa obra se atribuye tradicionalmente a Tirso, porque la autoría de *El burlador de Sevilla* y de textos relacionados como *Tan largo me lo fiáis* ha sido discutida por la crítica moderna.
El nombre actual de la estación no es el original. Una cronología del metro registra el cambio de Progreso a Tirso de Molina el 10 de julio de 1939, poco después del final de la Guerra Civil. Esa fecha sitúa la estación dentro de una transformación más amplia de nombres y símbolos en el Madrid de posguerra: desapareció la denominación liberal Progreso y pasó al primer plano el dramaturgo mercedario cuya orden había ocupado aquel solar.