La estación de Gregorio Marañón lleva el nombre de Gregorio Marañón y Posadillo (Madrid, 19 de mayo de 1887 - Madrid, 27 de marzo de 1960). La referencia urbana inmediata es el entorno de la plaza del Doctor Marañón, en el encuentro de José Abascal, Miguel Ángel, María de Molina y el paseo de la Castellana; por tanto, el nombre de la estación conserva una conmemoración cívica madrileña del médico, no la descripción de una parada junto a un hospital.
Marañón fue médico y científico, especialmente vinculado a la endocrinología, pero también historiador, ensayista, humanista e intelectual público. Las fuentes biográficas autorizadas lo identifican como médico, científico, historiador, humanista y académico, y los registros del Museo del Prado y de la Real Academia de Ciencias subrayan su cátedra universitaria, su labor hospitalaria y su pertenencia a varias academias españolas.
Su carrera médica estuvo profundamente ligada a Madrid. Trabajó en la tradición del Hospital General u Hospital Provincial, recordada después en el nombre del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, cuya historia oficial lo considera uno de sus profesionales más eminentes. También fue mucho más allá de la medicina: su escritura histórica y biográfica aplicó hábitos clínicos de observación a figuras como Tiberio, Antonio Pérez, El Greco y el conde-duque de Olivares.
La estación de Metro pertenece a la ampliación de finales de los años noventa. La Comunidad de Madrid sitúa la puesta en servicio de la conexión entre las líneas 8 y 10 el 22 de enero de 1998, con una estación intermedia en Gregorio Marañón. Otra página oficial de obras fija la puesta en servicio del tramo Avenida de América-Gregorio Marañón de la línea 7 el 13 de febrero de 1998, creando el intercambio de la línea 7 con la línea 10.
La etimología, por tanto, es segura, pero conviene matizar algunos datos del conjunto. La estación no abrió en 1988; la cronología oficial de transporte apunta a 1998. Las afirmaciones sobre cifras exactas de publicaciones o sobre la difusión mundial del Manual de diagnóstico etiológico deben formularse con cautela salvo que se incorpore una fuente bibliográfica más sólida, aunque las fuentes académicas sí confirman que el Manual fue una de las obras médicas más difundidas de Marañón y que se tradujo a varias lenguas.