El nombre de la estación remite a Manuela Malasaña Oñoro, una de las figuras populares más conocidas del levantamiento madrileño del Dos de Mayo de 1808. Aunque la estación Manuela Malasaña de la línea 12 está en Móstoles, su nombre conduce al centro de Madrid y a la represión violenta que siguió a la revuelta contra las tropas napoleónicas.
Manuela es recordada como una joven trabajadora del antiguo barrio de Maravillas, después conocido popularmente como Malasaña. La documentación municipal madrileña la presenta como bordadora muerta a los 17 años, y la memoria posterior la convirtió en una de las víctimas femeninas emblemáticas de la Guerra de la Independencia. Su apellido pasó también al lenguaje urbano madrileño a través de la calle y, por extensión, del nombre popular del barrio.
La historia famosa tiene varias versiones. Una versión romántica del siglo XIX situaba a Manuela junto a los combates del parque de artillería de Monteleón, ayudando a su padre con cartuchos. Sin embargo, el debate documental más sólido debilita esa escena: la Biblioteca Nacional de España señala que su padre ya había fallecido, y recoge la instancia de pensión según la cual Manuela volvía de bordar cuando los soldados le encontraron las tijeras propias de su oficio.
Ese detalle es importante porque la represión de Murat convirtió objetos cotidianos en pruebas de delito. En la versión mejor apoyada, las tijeras bastaron para que los soldados franceses la fusilaran sumariamente. La memoria pública de Manuela Malasaña une así dos ideas: la resistencia patriótica y la vulnerabilidad de la población civil atrapada en el terror militar.
El entorno inmediato de la estación añade una capa moderna de Móstoles. El Consorcio Regional de Transportes identifica Manuela Malasaña como estación de MetroSur en la línea 12 y zona tarifaria B2, y el Ayuntamiento de Móstoles sitúa cerca el IES Manuela Malasaña, en la calle Desarrollo 50. Ese instituto puede ayudar a explicar la elección local del nombre, pero el origen documentado que conviene mostrar es la propia Manuela Malasaña Oñoro; la relación con el centro educativo debe tratarse como contexto mientras no aparezca un expediente formal de denominación.