La estación de Diego de León toma su nombre de la calle madrileña situada junto a su extremo oriental original: la calle de Diego de León, en el entorno de las actuales Francisco Silvela y Conde de Peñalver. Cuando se inauguró el ramal Goya-Diego de León el 17 de septiembre de 1932, la documentación histórica de Metro situaba la estación en ese encuentro de calles y recogía un acceso por la calle de Diego de León. El nombre del transporte conserva, por tanto, primero un nombre viario y, a través de él, una biografía del siglo XIX.
La persona detrás de la calle fue Diego Antonio de León y Navarrete, nacido en Córdoba el 30 de marzo de 1807 y fusilado en Madrid el 15 de octubre de 1841. Procedía de una familia noble y militar y llegó a ser uno de los jefes de caballería más conocidos de la Primera Guerra Carlista. Su fama se forjó en repetidas cargas con los Húsares de la Princesa y otras fuerzas de caballería al servicio de Isabel II y de la regencia de María Cristina frente al carlismo.
El título más unido a su nombre, conde de Belascoáin, procede de sus acciones en torno a Belascoáin, en Navarra. Los relatos posteriores lo convirtieron en una figura militar romántica: valiente, elegante, fiel a su causa y vencida por la política. Un acuerdo municipal de Madrid del 21 de julio de 1880 dio su nombre a la calle del distrito de Salamanca que va de Serrano a Francisco Silvela, incorporando ese recuerdo al crecimiento urbano del Madrid decimonónico.
Su final pertenece a la crisis posterior a la Primera Guerra Carlista. En 1841, tras el exilio de María Cristina y con Baldomero Espartero como regente, León se sumó a una conspiración militar moderada relacionada con O'Donnell y otros oficiales. El plan incluyó un ataque al Palacio Real y un intento de llevarse a la joven reina Isabel II y a su hermana María Luisa Fernanda, pero la acción fracasó ante la resistencia encontrada dentro del palacio.
León fue detenido cerca de Madrid, condenado en consejo de guerra y fusilado el 15 de octubre de 1841 en el entorno de la Puerta de Toledo. La versión más conocida afirma que afrontó el pelotón con uniforme de gala y declaró que no moría como traidor; las fuentes más detalladas ofrecen fórmulas y gestos próximos, pero no siempre idénticos. El origen del nombre de la estación no está discutido, aunque conviene separar los hechos bien documentados de la leyenda heroica posterior.