La estación de Vista Alegre lleva un nombre de barrio, pero la fuente más antigua de ese nombre es la Finca o Quinta de Vista Alegre, en Carabanchel. La estación se inauguró en la línea 5 en 1968, dentro de un distrito cuyas calles modernas crecieron alrededor de un paisaje mucho más antiguo de quintas, jardines y fincas de recreo.
El origen mejor documentado no es un acta de denominación de la estación, sino la historia patrimonial de la finca. Según la Comunidad de Madrid y la declaración BIC de 2018, Pablo Cabrero Martínez y Josefa Martínez Artó adquirieron la propiedad en 1823, la transformaron en una quinta pública de recreo y la bautizaron como Vista Alegre. El establecimiento abrió en 1824 con jardines, baños, casino y espacios de esparcimiento.
La etapa regia comenzó en 1832. El decreto BIC indica que la propiedad fue vendida al rey Fernando VII, quien la regaló a la reina María Cristina de Borbón. María Cristina amplió la finca con numerosas parcelas próximas, la cerró con tapia y la desarrolló como Real Posesión de Vista Alegre, con jardines paisajistas románticos, edificios palaciegos y una ría navegable.
Ese entorno explica que el nombre sobreviviera más allá de la propia finca. Los textos patrimoniales oficiales describen los Carabancheles como un lugar predilecto de la nobleza y la alta burguesía madrileña por su cercanía a la ciudad, su clima más saludable y sus vistas despejadas. Vista Alegre se vinculó después a Isabel II, a la infanta Luisa Fernanda y a José de Salamanca, y a finales del siglo XIX pasó a usos públicos y benéficos.
La explicación actual es correcta en lo esencial, pero comprime la cronología. Vista Alegre ya era el nombre de la quinta pública de recreo antes de la propiedad de María Cristina, por lo que la formulación más segura es que la estación toma el nombre del entorno local, cuyo origen último está en la Finca de Vista Alegre. La explicación de unas vistas concretas sobre el valle del Manzanares es plausible, pero está menos documentada directamente que la referencia oficial más general a las vistas abiertas y agradables del entorno madrileño.