La estación de Usera toma su nombre del distrito que la rodea, no de un elemento ferroviario. El distrito, a su vez, conserva el apellido de Marcelo de Usera y Sánchez, el militar y promotor vinculado a la primera urbanización de la antigua barriada de Usera al sur del Manzanares. En ese sentido, el nombre de la estación es un topónimo de barrio con un origen personal detrás.
La historia anterior empieza antes de que existiera el distrito. Gran parte de esta zona pertenecía a Villaverde antes de su incorporación a Madrid, y la documentación municipal la describe como un antiguo espacio agrícola. El enlace familiar decisivo fue Carmen del Río Fernández, esposa de Marcelo Usera e hija de José del Río, propietario recordado como el Tío Sordillo. A través de esa herencia, el apellido Usera quedó unido a un paisaje que pasaba de los campos a la vivienda.
El cambio clave llegó en los años veinte. Fuentes municipales y distritales indican que entre 1925 y 1930 los terrenos se parcelaron y vendieron porque la edificación se consideró más rentable que el cultivo. La Real Academia de la Historia aporta el marco biográfico: Marcelo de Usera y Sánchez nació en Madrid el 31 de octubre de 1874, sirvió en el Ejército hasta 1924, alcanzó el grado de teniente coronel y después desarrolló actividades urbanísticas, agrícolas y ganaderas.
El callejero de Usera todavía hace visible ese origen. Historias locales y resúmenes municipales señalan que el trazado y la denominación de muchas calles estuvieron relacionados con el administrador de Usera y con el círculo familiar: Isabelita Usera, Amparo Usera, Gabriel Usera, Mariano Usera, Nicolás Usera, Carmen del Río y otros nombres. Por eso el distrito tiene un aire especialmente genealógico: el apellido no aparece solo en la estación, sino que queda repartido por la red de calles del entorno.
La estación de metro llegó después, cuando el nombre ya estaba asentado en la zona. La línea 6 alcanzó Usera con la prolongación Pacífico-Oporto en mayo de 1981, y el distrito administrativo de Usera fue creado en la reorganización municipal de marzo de 1987. Desde los años 2000 la zona también se asocia con fuerza a la comunidad china madrileña y a las celebraciones del Año Nuevo Chino, pero esa identidad reciente no originó el nombre de la estación; añadió un significado cultural contemporáneo a un topónimo anterior.