La estación de Sevilla toma su nombre de la calle de Sevilla, la vía corta que desemboca en la calle de Alcalá junto a la estación. El Consorcio Regional de Transportes sitúa el acceso actual en la calle de Alcalá, y la documentación histórica de Metro ubica la estación en Alcalá, a la altura de la calle de Sevilla.
El nombre de la calle es anterior al metro. Sustituyó a la calle Ancha de los Peligros, llamada así frente a otra vía cercana conocida como Angosta de los Peligros. Un artículo histórico de los Anales del Instituto de Estudios Madrileños recoge que el Ayuntamiento acordó el 4 de mayo de 1849 cambiar el nombre de la calle Ancha para evitar la confusión provocada por esa duplicidad.
Así, un antiguo nombre local de sabor descriptivo y religioso se convirtió en un topónimo provincial: Sevilla, la ciudad andaluza. La estación encaja por tanto en una pauta muy madrileña: muchas paradas heredan el nombre de la calle inmediata, y esas calles conservan decisiones municipales bastante anteriores al ferrocarril metropolitano.
El cruce resume también la transformación del centro de Madrid entre el siglo XIX y comienzos del XX. El ensanche de la calle de Sevilla fue aprobado por Real Orden de 21 de octubre de 1861, al considerarse una conexión importante entre la Carrera de San Jerónimo y Alcalá. Después, el Palacio de la Equitativa en Alcalá 14 y Sevilla 3-5, y el edificio del Banco Hispano Americano en la plaza de Canalejas y la calle de Sevilla, reforzaron el carácter financiero y metropolitano del entorno.
El nombre de la estación está bien documentado. La ficha histórica de Metro de Madrid identifica Sevilla como la séptima estación del tramo Ventas-Sol y da como fecha inaugural de la línea 2 el 14 de junio de 1924. Una página oficial regional menciona el 16 de junio de 1924 para la inauguración del primer tramo Sol-Ventas, pero la documentación histórica de Metro y otras referencias de transporte respaldan el 14 de junio para la apertura al público de Sevilla.