La estación de Metro **Conde de Casal** toma su nombre de la cercana plaza del Conde de Casal. Los datos oficiales del callejero de Madrid registran la plaza como **Plaza del Conde de Casal** desde el 29 de septiembre de 1954, mientras que las fuentes de transporte sitúan la puesta en servicio de la estación de la línea 6 el 11 de octubre de 1979. Es decir, el Metro adoptó un topónimo madrileño ya existente, no creó por sí solo una nueva dedicatoria.
El conde al que alude el nombre fue **Manuel Escrivá de Romaní y de la Quintana** (Madrid, 1871-1954). La Real Academia de la Historia lo identifica como XII conde de Casal y I marqués de Alginet, y lo describe como abogado, académico, escritor, político y senador. Representó a Toledo en el Senado en varias legislaturas entre 1914 y 1923.
Su trayectoria pública atravesó varios periodos e instituciones. La investigación del Instituto de Estudios Madrileños sobre el callejero lo recoge como concejal de Madrid en 1924 y teniente de alcalde en los años cuarenta; el archivo del Senado documenta su expediente parlamentario por Toledo entre 1914 y 1923. Por eso, la descripción anterior como figura de la Restauración es en parte cierta, pero demasiado estrecha: su presencia municipal y cultural continuó más allá de ese periodo.
El nombre conserva también una vertiente artística. Escrivá de Romaní participó en academias culturales y estuvo muy vinculado al estudio y coleccionismo de la cerámica. La Enciclopedia del Prado subraya su papel en el Real Patronato del Museo del Prado, su relación con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y sus publicaciones sobre cerámica, incluidas las dedicadas a Alcora y Toledo.
El matiz importante es que la historia del topónimo urbano está mejor documentada que la del nombre de la estación. El Instituto de Estudios Madrileños señala que el acuerdo municipal de 1954 asignó el nombre de Conde de Casal y sustituyó la denominación no oficial de **plaza del Marqués de Cerralbo**. La estación parece haber abierto ya como Conde de Casal en 1979, de modo que la explicación pública más sólida es: una estación de 1979 llamada por una plaza de 1954, nombrada en memoria de Manuel Escrivá de Romaní.