Puente de Vallecas es un nombre muy literal: designa el puente de, o hacia, Vallecas. La estación de metro tomó el topónimo que ya se aplicaba al entorno, un núcleo que creció junto al paso desde Madrid hacia la antigua villa de Vallecas.
El puente cruzaba el arroyo Abroñigal, un cauce que marcaba este borde oriental de Madrid. Un catálogo oficial del sistema municipal de museos de Madrid recoge un dibujo de 1729 de Pedro de Ribera para un puente sobre el Abroñigal en el Camino de Vallecas. Ribera, uno de los grandes arquitectos barrocos madrileños y Maestro Mayor de Obras, fue también autor de obras como el Puente de Toledo y el conjunto del Conde Duque.
Antes de que Vallecas fuese anexionada a Madrid en 1950, esta zona era un espacio de frontera: Madrid a un lado, Vallecas al otro. Un estudio académico de historia urbana describe Puente de Vallecas como el territorio inmediato a la ciudad planificada, justo al cruzar el Abroñigal, por donde continuaba la antigua carretera de Valencia hacia Vallecas. Ese paso convirtió una infraestructura en un topónimo.
El metro hizo el nombre aún más visible. La prolongación de la línea 1 desde Atocha hasta Puente de Vallecas se abrió al servicio público el 8 de mayo de 1923, con las nuevas estaciones de Menéndez Pelayo, Pacífico y Puente de Vallecas. En sus primeros años, Puente de Vallecas fue cabecera de la línea y acercó el arrabal obrero al centro de Madrid.
La ficha actual acierta en el origen general, pero algunos detalles deben manejarse con prudencia. El proyecto de Pedro de Ribera de 1729 está bien documentado; la cifra repetida de unos 65.000 reales y la terminación hacia 1731 son plausibles, aunque convendría vincularlas a un expediente municipal de obras. La idea de que el Abroñigal esté documentado desde 1206 es más débil para esta estación: las referencias consultadas apuntan con más claridad a Valnegral/Moratalaz y a tierras de Calatrava, no directamente al topónimo Puente de Vallecas.