La estación de Avenida de la Paz toma su nombre de la vía junto a la que se encuentra: la avenida de la Paz, el lado oriental de la circunvalación M-30 de Madrid. La estación está junto a la avenida de Ramón y Cajal y la M-30, de modo que su nombre de Metro es ante todo un nombre de localización, no una dedicatoria a una persona.
El paisaje anterior que hay detrás del nombre es la vaguada del Abroñigal. Antes de que la autopista fijara este borde de la ciudad con asfalto y hormigón, el arroyo Abroñigal descendía por el este de Madrid hacia el Manzanares. El corredor oriental de la M-30 aprovechó esa depresión natural, y las fuentes posteriores describen el arroyo como encauzado y soterrado bajo la carretera.
La cronología es importante porque la estación no creó el nombre. El callejero oficial de Madrid registra la avenida de la Paz como denominación municipal desde el 26 de noviembre de 1965, con inicio en la avenida del Manzanares y final en la avenida de Burgos. Después, la M-30 se construyó y se abrió por fases: Madrid Calle 30 sitúa el nacimiento de los cuatro primeros tramos del tercer cinturón el 11 de noviembre de 1974, mientras que otras obras completaron enlaces importantes de la avenida de la Paz durante 1976 y 1977.
La estación de Metro llegó cuando el nombre viario ya estaba asentado. La historia de la línea 4 publicada por la Comunidad de Madrid indica que la prolongación Alfonso XIII-Esperanza se inauguró el 5 de enero de 1979 con tres nuevas estaciones; otras referencias procedentes del entorno de Metro dan el acto inaugural el 4 de enero y la puesta en servicio al día siguiente. En ambos casos, Avenida de la Paz entró en la red como parte de la expansión nordeste de la línea 4.
La palabra 'paz' no es neutra en toda la historia del callejero madrileño. Un artículo de El País de 2004, apoyado en la obra municipal de Luis Miguel Aparisi Laporta *Toponimia madrileña. Proceso evolutivo*, afirma que la avenida de la Paz alude expresamente a la paz posterior a la Guerra Civil. Esa interpretación es suficientemente sólida para mantener una etimología histórica, pero la redacción pública debe citar el matiz y no presentar 1991 como fecha oficial de denominación.