La estación de Hortaleza toma su nombre del distrito madrileño donde se encuentra. El nombre del distrito es anterior al Metro: conserva el del antiguo pueblo y municipio de Hortaleza, un núcleo rural situado al nordeste de Madrid que acabó integrado en la capital.
Aquel municipio antiguo dejó huella no solo en el distrito actual, sino también en la céntrica calle de Hortaleza, que históricamente era el camino desde Madrid hacia ese pueblo. Esa repetición del nombre recuerda que muchos nombres madrileños de calles y distritos nacieron como indicaciones prácticas: caminos que llevaban a localidades independientes que después fueron absorbidas por la ciudad.
La anexión está bien documentada. Un decreto fechado el 22 de julio de 1949 aprobó la anexión total del término municipal de Hortaleza al de Madrid, y las síntesis históricas municipales sitúan el cumplimiento efectivo de la incorporación el 31 de marzo de 1950. El municipio era pequeño: resúmenes municipales y cartográficos posteriores le atribuyen 13,62 kilómetros cuadrados y unos 1.518 habitantes en el momento de la anexión.
El origen más antiguo de la palabra Hortaleza exige más cautela. Una explicación común la relaciona con huertas u hortalizas, algo coherente con el pasado rural y agrícola de la zona. Sin embargo, el diccionario etimológico de Joan Corominas distingue expresamente el topónimo madrileño de hortaliza y propone que es una variante de fortaleza. Algunas explicaciones locales enlazan esa hipótesis con la posición del pueblo en un alto, aunque no se ha localizado una fortificación conservada y documentada con seguridad.
Para la estación, el origen inmediato del nombre es firme: es un topónimo heredado del distrito y del antiguo municipio. Lo que conviene presentar con prudencia es la explicación lingüística antigua. La historia de las huertas es sugerente y encaja con el paisaje tradicional, pero la fuente etimológica más fuerte localizada apoya de forma más directa la línea de fortaleza.