La estación de Manoteras toma su nombre de la zona de Manoteras, en el distrito de Hortaleza. Es, por tanto, un nombre local y geográfico, no conmemorativo: Metro utilizó un topónimo ya asentado en el entorno cuando la línea 4 se prolongó hacia el nordeste hasta Pinar de Chamartín.
La forma antigua que se cita con más frecuencia es **Las Manoteras**. La investigación histórica local y documentación municipal madrileña sitúan una referencia temprana en julio de 1807, cuando se subastaron terrenos entre Fuencarral, Hortaleza y Chamartín y uno de los parajes aparecía con el nombre de Las Manoteras. Ese dato es importante porque el nombre es anterior al barrio moderno y pertenece primero a un paisaje rural de caminos, pequeños valles, huertas y alturas.
La explicación etimológica habitual es topográfica. Una nota de Historias Matritenses, citando a Jesús Rodríguez Morales y al filólogo Emilio Nieto Ballester, deriva Manoteras del latín **lumba altaria**, con formas intermedias como **Lomaotera** y **La Manotera**, y lo interpreta como una alusión a lomas altas o terrenos elevados. Un extracto posterior de un libro sobre nombres de estaciones de Madrid ofrece el mismo sentido general: la palabra puede traducirse como “lomas altas” y aludía a un valle con huertas rodeado por algunas de las mayores alturas de la zona.
El barrio actual se formó mucho después. El material municipal del Plan Integral de Barrio describe Manoteras como una zona originada en aquella Las Manoteras de 1807 y transformada después por la Casa de Nazaret hacia 1900, las casas bajas de El Querol en los años cincuenta y la construcción de vivienda protegida en los años sesenta y setenta. Por eso Manoteras funciona a la vez como topónimo rural antiguo y como nombre cotidiano de un barrio urbano contemporáneo.
La estación se inauguró el **11 de abril de 2007** dentro de la prolongación de la línea 4 hacia Pinar de Chamartín. La afirmación central, que la estación lleva el nombre de la zona de Manoteras, es segura. La derivación latina es probable y encaja con la evidencia paisajística, pero conviene presentarla como la explicación filológica aceptada mientras no se consulte directamente la entrada exacta del diccionario de Nieto Ballester.