La estación de La Moraleja toma su nombre del área de La Moraleja, en Alcobendas, al norte de Madrid. La parada pertenece a la línea 10 y aparece hoy en la ficha del CRTM como estación de Metro en zona tarifaria B1, con acceso por la avenida de la Ermita, en Alcobendas. El nombre alude menos al punto exacto del andén que al entorno cercano de urbanizaciones, oficinas y servicios conocido históricamente como La Moraleja.
El nombre profundo no es una marca moderna. Moraleja se entiende mejor como un fitotopónimo, es decir, un topónimo formado a partir de vegetación. Toponomasticon Hispaniae deriva Moraleja del latín MORA, con sufijos colectivo y diminutivo, y explica mora como voz relacionada con el fruto del moral, de la morera y de la zarzamora. En lenguaje llano, La Moraleja probablemente significó algo parecido a un paraje menor o señalado por morales, moreras o plantas de fruto semejante.
El nombre ya estaba unido a terrenos del borde norte de Madrid mucho antes de la urbanización de lujo del siglo XX. Una ficha catalográfica de la Comunidad de Madrid sobre Carlos III y los sitios reales identifica un plano de 1778 del bosque llamado de La Moraleja, situado entre las villas de Alcobendas y Hortaleza. Una crónica histórica local de Hortaleza señala igualmente que en 1778 Carlos III dispuso la compra de la dehesa de La Moraleja en el término de Hortaleza.
La imagen contemporánea de La Moraleja pertenece sobre todo a la etapa posterior a 1946, cuando la finca empezó a ordenarse como conjunto residencial de tipo ciudad jardín. La documentación urbanística de Alcobendas describe La Moraleja como un claro ejemplo de modelo de ciudad jardín cuya ordenación se inicia en 1946. Así se entiende el nombre de la estación: cuando MetroNorte llegó a Alcobendas en 2007, aquel topónimo rural heredado ya era el nombre público de un área residencial y empresarial de gran notoriedad.
La confianza es alta en que la estación debe su nombre al área cercana de La Moraleja, y buena aunque algo más prudente en cuanto al origen lingüístico último. Toponomasticon Hispaniae recoge una propuesta alternativa que relaciona Moraleja con muros o construcciones antiguas a partir del latín vulgar *muratella, pero considera muy graves los problemas fonéticos de esa explicación. En la explicación pública, la interpretación vegetal es la mejor respaldada, mientras que la historia de la dehesa real debe presentarse como contexto histórico y no como el origen literal de la palabra.