Estación de Aravaca toma su nombre de Aravaca: el antiguo núcleo de población y actual barrio madrileño situado en el extremo occidental de la ciudad. En términos de transporte, no es un nombre conmemorativo, sino un topónimo. La Comunidad de Madrid describe la parada como el punto al que llega el Metro Ligero en Aravaca y donde se forma un intercambiador con Cercanías y varias líneas de autobús.
El nombre antiguo pertenece a una localidad muy anterior al metro ligero. Aravaca fue uno de los lugares rurales de la antigua Tierra de Madrid, y la expresión "sexmo de Aravaca" aparece en la historia administrativa medieval como una de las demarcaciones rurales vinculadas al alfoz madrileño. Poblaciones cercanas como Pozuelo, Majadahonda, Boadilla, Leganés y los Carabancheles aparecen asociadas en relatos históricos posteriores a ese sexmo de Aravaca.
Conviene corregir una versión demasiado abreviada de la historia. El Fuero de Madrid se asocia con Alfonso VIII y con el comienzo del siglo XIII, pero varias síntesis históricas municipales sitúan la delimitación más clara de los sexmos rurales de Madrid en 1222 bajo Fernando III, no bajo Alfonso VIII. En la explicación pública, es más prudente decir que Aravaca está documentada en la organización medieval de la Tierra de Madrid y no presentar como segura la fórmula "1222, Alfonso VIII".
El origen lingüístico profundo es más especulativo. Joaquín Caridad Arias defendió en un artículo de 2004 en los Anales del Instituto de Estudios Madrileños que Aravaca no debe explicarse por una etimología popular como "arar vacas", sino como una designación étnica celta: "la arávaca" o "la arévaca", relacionada con los arévacos conocidos por los autores clásicos. También vinculó el antiguo nombre étnico con el río Areva, siguiendo la noticia de Plinio según la cual ese río dio nombre a los arévacos.
Por tanto, el nombre moderno de la estación es muy seguro en su nivel inmediato: nombra el barrio y el intercambiador de Aravaca. La etimología antigua es verosímil y cuenta con una propuesta académica identificable, pero debe presentarse como explicación celta propuesta, no como hecho cerrado. La historia cívica posterior de Aravaca es más clara: el municipio mantuvo su autonomía hasta su incorporación a Madrid, aprobada por decreto en 1949 y consumada el 20 de octubre de 1951.